TOY SOLDIER

Está la máquina de vapor de Watts, Google, el teléfono de Graham Bell…Y ahora, en el año 2019 de nuestra era, llega hasta nuestras entretelas otro invento que revolucionará a un sector de la sociedad: el “Satisfyer”. ¡Albricias! Sí, ese pequeño aparatito con apariencia de instrumental de médico de cabecera que hace las delicias de “jóvenas” y adultas. Porque el succionador de clítoris ha venido para quedarse. Nos promete orgasmos apoteósicos en menos que se dice “quidditch” al módico precio de poco más de 40 euros. Ya ves tú, lo que cuesta un mes de gimnasio, pero mucho más divertido.

El insigne inventor del juguete, Michael Lenke, un catetillo alemán de un pueblo de Baviera que, junto a su mujer, haciendo las labores de testeo (a eso sí que me apunto yo y no a hacer reviews en amazon a cambio de una mierda de linterna china) llegaron a la conclusión de que esa pequeña protuberancia femenina estaba siendo dada de lado en el mundo masturbatorio. “Esto va a ser un éxito mundial” le dijo la orgullosa mujer tras 18 meses de pruebas. ¡Aaaaaay, Michael Lenke que te veo más casto para los restos que un abonado a Netflix! ¿Más dinero en la cuenta corriente? Sí. ¿Menos jodienda? También.

Qué total, el señor en cuestión no es un niño. 70 años no son como para maratones sexuales y él habrá dicho: “Mira, para lo que me queda en el convento, me cago dentro. Que aquí con el frío, a quien le apetece dormir con el culo al aire, que esto no es Ibiza. Hummm…Ibiza. ¿Y si invierto en una casa payesa y me uno al colectivo de guiris “reveníos” que ya me están esperando allí con su rostros curtidos y anaranjados y sus caftanes de macramé?” Vamos, digo yo que dice eso…

Los tiempos que corren son aciagos para la carne en barra, para el bacalao, para los flanes temblorosos coronados por rosadas guindas, los suaves y curvados melocotones…no, no es que me haya vuelto una adicta a la metáfora ñoña, es que me he acordado de un colega que me aconsejó que, literariamente hablando, era mejor “introducir” (valga la redundancia) un “palito de canela” que un “polla” dicho de una manera tan brusca y soez. Yo, lo siento por esas almas ofendidas y temerosas de Dios, soy de la segunda opinión, donde un “polla” bien puesto te puede resolver una frase y, si me apuras, hasta un párrafo.

Vamos a seguir con el “Satisfyer” pero antes voy a poner unas cuantas pollas como recordatorio de que lo políticamente correcto de nueva ola (que antes solía ser lo políticamente incorrecto: fresco, nuevo y revolucionario ya está masticado, regurgitado, evacuado y, por lo tanto, me produce sopor) no va conmigo: POLLA-POLLA-POLLA-POLLA-POLLA-POLLA.

Continuamos para bingo. Resulta que el “Satisfyer”, que está agotado, por cierto, ni siquiera tiene que tocarte para, como su mismo nombre indica, satisfacerte, llevarte al paraíso en primera clase y dejarte más relajada que un teleñeco cuando le sacan la mano del ojete.

Menos mal que los Reyes Magos son tres y así los sacos del juguetito irán más repartidos entre los camellos. Qué mal te veo Santa…que tú eres uno y encima vas volando…eso sin tener en cuenta a esos elfos con callos en las manos ya de tanto fabricar cantidades ingentes de succionadores clitoridianos cual fábrica asiática de Inditex.

Pues el cacharro lo que hace es, con corriente de aire mediante, un efecto como ventosa sobre la protuberancia, pero a distancia. A ver, imagen gráfica: ¿Nunca habéis hecho lo típico de sorber el flan sin tocarlo? Pues igualico. Vamos, de hecho, dice el Michael que se inspiró en los limpiadores de pecera. Pa mear y no echar gota…claro que también dice: “Muchas mujeres se me acercan y me abrazan sólo para darme las gracias”. Pues mira, suerte que tienes, yo ya tengo dos libros publicados y los tíos en vez de darme las gracias, me envían…Sí, lo habéis adivinado: POLLAS.

Recuerdo yo que hace no mucho tiempo, salió otro cacharro, el “Ora2” que simulaba un cunnilingus y parecía un servilletero del Zara Home, pero se ve que no triunfó o tuvo una campaña de marketing pobre. La cuestión es probar, ya depende si eres más de lametón o de aspiradora. Que de todo hay en la viña del sexo.

Yo, como soy de esas a las que la curiosidad le puede, ya he incluido en la lista de regalos el “Satisfyer” eso sí, el “Pro 2” que una tiene un nivel y en cuestiones de comida no hay que escatimar en gastos.

 

Mucho estaba yo tardando en hablar del aparatejo…

Besos, Petra

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