LA JUVENTUD BAILA

¡Qué pereza me están dando ya las bazas de lo políticamente correcto!

Que resulta que hace 50 años esas proclamas eran lo más en transgresión, lo políticamente incorrecto, precisamente. Se creen inventores de una nueva posmodernidad que, por otra parte, más que algo revolucionario, era la evolución natural de las cosas. Pero te esgrimen banderas para contrarrestar el poder de otras banderas y lanzan soflamas ideológicas demonizando a otros eslóganes, para ellos, obsoletos. Más de lo mismo, vamos…Dos perros compartiendo el mismo collar a ratos. O te toca vivir en una generación o en otra,  todo se reduce a eso.

Inclusión, expulsión, reclusión…¡A otro hueso con ese perro, hijos de Sion! Pero discursos paternalistas y tendenciosos a mí no ¿eh? Moralinas con moraleja atadas como peso muerto, ni hablar. Que yo me salgo por la tangente y me revuelvo divergente por sistema, que ya me lo decía mi madre: “¿Quién te va a entender a ti, so mema?” Pero con que me entienda yo….

¡Cuánto “punki de postal”, oye! Todo “muy punk, muy punk”….Pero “ A Dios puteando y la mano adelantando”, que el dinero, ante todo, debe circular o se vicia, se encona. Que tampoco pasa nada si la corriente de la acequia sólo riega mi huerto, ¿no? Yo invierto en chalés, putas y coca; eso sí, una cosa te voy a decir: en mi Asociación todos somos voluntarios. Nos entregamos a la causa (la que sea, eso es lo de menos) ¿No es maravilloso? ¿Cómo que me vas a cobrar por trabajar? Pero si esta es institución sin ánimo de lucro. ¡Qué barbaridad! ¿Pero tú sabes la difusión internacional que te va a dar esta trabajera que te vas a pegar?

Todo muy de siglas… ¡Y venga siglas! Siglas que no definen, sino que separan, que alejan y en nada representan. ¡Ah, y los discursitos! Lanzados desde púlpitos elevados por encima de la masa, aprendidos, masticados y regurgitados, pero tan bien ensayados que no notas la diferencia entre lo auténtico y el marketing. Alegatos repetidos ad náuseam con el único fin de engañar a una nueva generación una vez más y otra y otra más. Una generación que está ahíta de iconos, le salen por las orejas, los vocean en manojos de cinco a un euro.

Esa juventud que baila, ríe y canta, que esconde la verdad más pura y más exacta, siendo vilipendiada, azuzada como perros de presa en pos de una causa ajena y oscura, dejándose la piel, haciendo el trabajo sucio para unas cuantas alimañas es algo que me da ganas de vomitar incontenibles insultos sobre sus miserables cabezas. Los jóvenes no deben ser usados como armas arrojadizas de una trinchera a otra ¡Dejadlos en paz!

Quizás hay quien ya nació viejo y envidioso de otros tiempos y quiere mortificar la divina juventud y pervertirla para así dominarla. No lo sé, pero la envidia y la poca vergüenza es mucha y se cotiza bien en estos tiempos.

Y yo me la paso (la vida) arrancando máscaras por diversión, como quien va al campo y arranca las malas hierbas que afean el paisaje. No es cuestión de convertirme en adalid de nada, que esgrimir estandartes es peligroso y funesto para los que vagamos por el filo del precipicio siempre, pero sí es mi trabajo alzar la pluma en un bosquejo de este entramado juvenil que se mueve y convulsiona, esta fuerza viva y frágil tan presta a caer en manos de lobos de cuento, lobos sin garra y sin colmillos pero con una cesta rebosante de falacias y jaleos, que llaman a las fieras a gritos para seguir la caza y conquistar una pieza que no es la suya.

Un “cuidado”, un “lee” y un “piensa” son todo lo que les tengo que decir. En ese estricto orden.

 

Y yo que quería escribir hoy algo así más ligero y en tono de chascarrillo…

Besos, Petra

Comments

comments