RNE

Mientras escribo, siempre me pongo RNE (Clásica). Ya no sólo por lo agradable y dada a la inspiración que es una pieza del barroco, neoclásico o, incluso un aria bien interpretada, sino por la voz de los locutores. Esa voz que te acuna en un sopor tan agradable mientras dice: “ahora vamos a escuchar, el concierto para piano opus 521, interpretado magistralmente por el pianista checo Zdenek poznatky con el acompañamiento de la orquesta filarmónica de Berlín” *. O algo así.  Parece como que hicieran un casting de voces sedantes que te sumen en una especie de estado letárgico, pero a la vez sublime.

Y esos oyentes… ¿No os parece que las personas que hacen las peticiones, son siempre señoras de la tercera edad que viven rodeadas de perrillos falderos y llaman desde el barrio de Salamanca? Casi puedo verlas, sentadas en un sillón estilo Luis XV sosteniendo el auricular del teléfono analógico, con una mano apergaminada de manicura impoluta y joyones familiares heredados o resultado de blanqueamientos monetarios. Siempre dedican la pieza a un marido muerto o a sus amigas del club de bridge. Es todo como un poco…inquietante.

Los “procesos creativos”, que llaman, siempre me resultan la mar de curiosos. Es como si tuviéramos que generar un ambiente idóneo para que fluyan las ideas e historias. Luz adecuada, música ambiente, temperatura óptima… Sin embargo, la escritura siempre ES, con mayúsculas. No hacen falta aditivos ni circunloquios.

Por poner un ejemplo gráfico, yo he escrito este soneto mientras hay un pica-pica gigante debajo de la ventana de mi despacho taladrando sin parar desde las ocho de la mañana y, oye, hasta me ha resultado inspirador. Los caminos de la musa, son inescrutables. Y, aunque no creo que se merezca el PREMIO LOEWE DE POESÍA, tampoco me ha quedado tan mal, teniendo en cuenta que la excavadora hacía temblar mi cerebelo mientras contaba versos y buscaba rimas consonantes.

 

«¿Y si digo que no existe la culpa?
Que no atiende a más credo o religión
Ya que es puro objeto de sinrazón
Que convierte el corazón todo en pulpa.
Descargo el sentimiento en el soneto
Librándome de la villana amiga
Aunque ponga empeño en su fatiga
Y se cuele por cualquier vericueto.
Si con las letras alivio mi pena
Volcará en otro su pérfida empresa
De abrazo sombrío y fría cadena
Pues es la penitencia del poeta
Batallar siempre con la culpa aviesa
Sorteando de su arco la saeta.»

 

*Obviamente, los nombres, conciertos y demás son inventados.

Que tengáis feliz semana.

Besos, Petra

Comments

comments