PULSIONES PRIMAVERALES

Según el psicoanálisis coexisten en el humano desde que nace, dos pulsiones: La pulsión de vida y la pulsión de muerte. La una nos conmina a abarcar todo mientras podamos y la otra nos recuerda la brevedad de nuestro paso por el mundo y que cada día que pasa, el final está más cerca. Ambas pulsiones pugnan duramente durante toda nuestra existencia. Todo esto grosso modo, obviamente. Si queréis ahondar en el tema; leed a Freud.

Pues resulta que el otro día, mantuve un debate histórico/filosófico, imposible de reproducir literalmente ahora por sus incisos, circunloquios y peroratas, pero que básicamente trataba de añadir una tercera pulsión a las ya explicadas someramente en el primer párrafo. La pulsión sexual. Me he dado cuenta, por observancia, que todo lo que el humano hace, piensa, dice o planea, va irremediable e inexorablemente a la consecución de un fin: Fo…**

Ya sea con afán reproductor, por divertimento o por necesidad fisiológica, el caso es que todo nuestro mundo está impregnado de sexo. Nos acicalamos para fo…**, ganamos dinero para fo…** y hasta viajamos para lo mismo. Que sí, que no niego que, junto a este condicionamiento, digamos, reptil hay otras cosas que nos entretienen para hacer amalgama. Puro relleno. Y aunque ahora haya corrientes o –llámenlo como quieran que ahora cualquiera se moja, valga la redundancia- de asexualidad autoimpuesta ya sea por elección, justificación o disfunción sexual de cualquier tipo, lo cierto es que, somos, los humanos, organismos complejos que no se reproducen por esporas, bipartición o autofecundación, si no que se complementan a efectos sexuales para obtener placer. Placer tan denostado últimamente, pero que es, no olvidemos, es el premio con el que la naturaleza nos agradece que poblemos el mundo.

Ahora que, parece ser, que estamos involucionando al puritanismo de la más rancia época victoriana, me niego a hacer del sexo algo tabú o sucio. En un cuerpo saludable y una mente preclara, fo…** es sinónimo de inteligencia. Hace poco, ponía un post en Instagram sobre lo que ofende una teta y lo poco que lo hace la violencia. Cuando lo uno es natural y lo otro es oscuro. Venga, vamos a erradicar el sexo de nuestras vidas. Porque, ¡Por Dios, con la de cosas importantes que hay en este mundo! A ver…. Está la política…y eso… Nos estamos empeñando duramente en ser seres alineados donde si te dicen que el sexo es innecesario, dejas de tenerlo sin rechistar. Es curioso que, donde más se debería ver una resistencia o disidencia, es dónde más conductismo hay. “Cosas veredes, Sancho…”

Nombro otra vez al padre del psicoanálisis, porque, aunque algunas de sus teorías están obsoletas y la vida misma ha ido evolucionando de una manera que se le escapó enmarcar, sí que es cierto que nos habló sobre las resistencias mentales y lo duramente que maltratan la mente. La represión de los deseos es algo malo, muy malo. Obviamente no nos vamos a convertir en el Marqués de Sade de la noche a la mañana, pero hemos pasado de un mundo casi sin moral o empatía (prehistoria) a, no sé cómo ni porqué, una ética exacerbada y pasada de rosca.

A veces, me parece, que estoy viviendo dentro de la novela “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley y la gente va hasta el culo de “soma”

Una vez más, os vuelvo a reiterar por si no ha quedado claro ya, que existen unas cosas que se llaman «licencias poéticas». ¿Con esto que quiero decir? Que si escribo una novela cuya protagonista es una prostituta, no quiere decir que yo lo sea, por lo tanto, si escribo sobre pulsiones sexuales, no quiere decir que sea ninfómana. ¿Capisci? Es que sois de un literal…

Besos, Petra

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