MI QUERIDO EROS

Si tú también quieres que te toquen el “blues del contrabajo” asiduamente, si cuando te levantas por la mañana tienes aliento de dragón y unas bolsas bajo los ojos como dos alforjas, si no tienes perrito que te ladre y el amor se te rompió de tanto usarlo…Hoy es tu día. San Ventolín ya ha pasado y la lluvia ha limpiado la ciudad de su rastro pastoso y almibarado. Atrás quedaron las miradas brillantes de pupilas llenas, el crujir de huesos de tanta agonía, tanto éxtasis…

Pudiste sentir como una profecía el momento exacto. El sonido de un crujido que pareciera extracorpóreo…o no. Pareció surgir de un interior lejano, un rechinar de vísceras, un licuar de sangre que de pronto se evaporó toda de golpe, dejándote la tez lívida. Como una roca que, sometida a presión extrema, siempre se resquebraja por la parte más débil. A partir de ese momento, la vida no fue consciente de ti ni tu consciente de ella. Como si no se diera cuenta del lugar que ocupas. El dolor fue como una liberación. Poder mirar desde la perspectiva del ostracismo y el odio todos los acontecimientos, como desde una proyección astral.

Se piensa uno, que cuando sea grande, las heridas serán más chicas o las llevaremos como estandartes heroicos, haciendo ver que una muesca más te da prestancia y experiencia. Valor para seguir adelante y sabiduría para no volverte a caer. Debe ser que soy el único ser que todos los amaneceres empieza con el cuentakilómetros a cero en esta loca carrera hacía la muerte. A mi lado siempre está mi musa, que es sufrida y paciente; cuestionándome, poniendo en duda cada gesto de amor. ¿seguro que es arrobamiento y no condescendencia? ¿seguro que es en ti en quien piensa cuando te quiere arrancar una sonrisa? ¿Cuándo posa su mano en tu cuerpo? A mí me parece lejano…No quiere arrimarse a ese fuego que se desprendes. Demasiado calor, quizás…

Amar en estos tiempos, en estas edades, en estos lares… ¡Qué locura!  ¡Qué tortura tan nueva y extraña! Puedes ahogarte en tu rabia, apretar los puños, entregarte a otros cuerpos; a otros vicios, maltratar tu espíritu hasta que quede sólo un pequeño recordatorio de que tu condición es amar y aun así querer pisotearlo por completo, desaparecerlo…  Pero el amor sigue un camino siempre recto. No toma atajos, no entiende de señales de peligro ni es sinuoso en su proceder. Es puro, prístino y sin mácula. El giro dramático viene cuando tu musa, flemática ella, hace las maletas porque, mira que te avisó, no eres tú por quien esos suspiros, esos anhelos y esa risita que se escapa sin poder remediarlo pensando en el calorcito de vientre, de pecho, ese aleteo liviano…

Y te quedas como un guiñapo que mueve el aire de levante, que no sabe qué hacer con toda esa vida, ese querer, ese odio, esa pena… Con los ojos empequeñeciéndose y el corazón helándose, apretando en un puño que es de plastilina, toda la ternura del mundo para poder tragarla como medicina del alma.  Después de todo no eres más que una pequeña brizna de hierba que se tronchó, necesitas de cuidados y afectos que puede proporcionarte la que te querrá por encima de todo y todos, la que acepta tus fallos, aclama tus virtudes y perdona tus defectos…Tu misma.

Feliz semana.

Petra

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