BUSCADORES DE PETROLEO

Dicen que la letra con sangre entra, pero a la hora salir, el dolor no le va a la zaga.

Digo yo que algún día podré escribir desde la calma, desde un estado aséptico donde, de manera mundana y robótica, lance al mundo mil legajos como un rapero lanza billetes de 100. Los procesos creativos son como una maldición bíblica para mí. Es como si en el momento primero en que mis ojos se abrieron a la vida, antes de que mis pulmones se llenaran de aire frío y exhalara mi primer llanto, una especie de Dios iracundo e incólume, me hubiera señalado con el dedo, sentenciando: “Escribirás, sí. Pero cada palabra te costará un tormento…” Y ahí se quedó la cosa: Él tan pancho y como con la satisfacción de la justicia divina, del trabajo bien hecho, y yo, con la barbilla temblorosa y los ojos abiertos de par en par. No sabía lo que se avecinaba…

También hubiera estado bien algo de malicia y picardía en la anatema. Ya que sabía dónde venía…Cosas de omnipotencia, supongo.

En esta profesión, la de escritor, y lo digo de manera extraoficial, falta nobleza y sobra…Bueno, a decir verdad, sobran muchas cosas. Falta pureza, falta oficio y sobran beneficios porque el dinero todo lo prostituye, sobran egos, cosas mundanas de engranajes burocráticos, sobran traficantes de arte y “quid pro quo”. El dinero es ese mal que, para el “artista”, ha pasado de ser algo accesorio y bienvenido, algo que, casi te cogía por sorpresa, a ser el principal “leit motiv”. Ahora hay mucho mimo del arte: Sólo se mueven si les enseñas la pasta.

¿Cómo hemos podido caer tan bajo? Son como putas negociando el precio de una mamada, con la salvedad de que, en la forma literal y no metafórica de esta transacción, los contrayentes son personas físicas de carne y hueso, unidas en este contrato de falso amor. Pero no ahora. Ahora todo está establecido para la desolación escondida en una institución, una persona, sí, pero jurídica ¿Qué es eso para el artista? ¿Acaso existe? ¿A dónde vamos los artistas con las manos llenas deambulando de un sitio a otro como monos de feria?

El honor, la lealtad, son valores en deceso. ¿Hace cuánto tiempo que no has oído esas palabras en boca de nadie? Los artistas ya no arriesgan. Se han vuelto cobardes. Saben que, si ponen el alma, con cada transacción perderán un poco. Que su esencia se venderá al peso hasta que se vacíen de todo don. Se han convertido es expertos aduladores de masas. La masa es muy fácil de contentar, sólo hay que darles lo que piden…O encauzarlos suave suave hacia el flujo conveniente. Todos contentos. Convendría darles, a estos pusilánimes, una masterclass, sobre el amor y su infinitud. Calmarles, convencerles de que el espíritu se regenera, que no tengan miedo de lanzarse al vacío con los ojos cerrados y exponer todas las vísceras. Que no se guarden nada. Al final, volverán a abrir los ojos a un maravilloso y prístino mundo colmado de aventuras que contar y nuevos culos que lamer.

El talento no se agota. Se agota el petróleo.

Que paséis un feliz puente.

Besos, Petra.

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