¿Qué sé de ti? ¿Sabes tú algo de mí? ¿Acaso no me dejaste atrás, cuando me arrastraba la corriente? Y yo sufría……Tan pequeña e indefensa, un tierno retoño en un bosque salvaje. Y con mi razón recién estrenada, pensaba: Creceré. Me alimente durante años de mis propias raíces. ¡Oh…… que ardua tarea! Y los árboles decían: “¡Qué bello es el bosque!” Y yo…

Personas que se jactan de no haber leído un libro en su vida.  “Ojiplática” me quedé al conocer este hecho recientemente. Nunca me había parado a pensar que, efectivamente, así podía suceder. Que a pesar de los pesares, existen gentes a lo largo y ancho de este mundo que jamás habían sentido el tacto cálido…