TRAICIÓN

Las personas decepcionan; tu incluido.  No somos más que un saco de carne lleno de remordimientos y culpabilidad. Pensamos que con un “lo siento” transfiguras el daño en felicidad al instante, como si tuvieras la piedra filosofal, pero no es así. Y de todo el catálogo de las decepciones, la peor es sin duda la traición. Obviamente depende de quien venga. La cercanía o amor es directamente proporcional al nivel de dolor. Tarda uno en recobrarse de una traición….Las disculpas en estos casos nunca son bienvenidas. Alguien que ha metido la mano en tus entrañas y las ha revuelto con saña, ¿aquí paz y aquí gloria? ¿Borrón y cuenta nueva? ¿Pelillos a la mar? Mira, no. Cuando el humano (que es intrínsecamente “malahe”) decide pegarte una vuelta de tuerca y retorcerte los pezones (figuradamente hablando) hasta hacer cantar como María Callas en la “Flauta mágica” a un camionero de metro noventa fumador de Celta sin boquilla; entonces y solo entonces (os sorprendería la capacidad de aguante de algunos), la vida te hace pasar por el siguiente proceso:

Negación: ¡Que vaaaaaa! “Es que tú lo ves desde otra óptica” “Fulanito jamás me haría algo así” (mientras fulanito está frotándose las manos y disfrutando de las mieles de la maldad supina)

Ira: Aquí es cuando arremetes contra todos los que están a tu alrededor. Solo sobrevivirán los más fuertes o los que te manden a la mierda asiduamente (pero con amor)

Negociación: “No hay mal que por bien no venga” “Podemos arreglarlo si ponemos ambos interés” “Perdono pero no olvido” Y un montón de frases hechas más y que no te crees ni tú porque no estas por la labor de llevarlas a cabo.

Depresión: Te hundes en la miseria absoluta y vas por la vida como un extra de “The Walking Dead”. Estas en un momento extraño de tu vida en el que piensas que nada ni nadie merece la pena. Esta parte puede ser peligrosa porque suele haber abandono masivo de “amigos” y conocidos. Nadie quiere ser el receptor de tu mierda. Comprensible.

Aceptación: Al final entiendes que estas luchando contra corriente así que;  o haces de tripas corazón (con la posible úlcera) y te quedas resistiendo y aguantando estoicamente a esa persona y pasando una y otra vez por las cinco fases en un bucle infinito; o la dejas ir (lo que viene siendo mandarla a tomar porculo).

Después de toda esta parafernalia psicoanalítica y de paja mental, no te creas que ya está el pescado vendido; no. Tranquilos guapis, que en la vida no todo son tangas y gominolas…

Y todo esto viene a cuento por un acontecimiento que me ha ocurrido recientemente. Voy por la segunda fase…

Besos, Petra

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