GOYAS 2017. PEORES VESTIDAS

Agárrense que vienen curvas….Bueno, y quien dice curvas dice acantilados por el que se despeñan tetas tipo ensaimada, aberturas absurdas, volantes sinsentido y un largo etc. Estoy totalmente de acuerdo (y lo practico), que la moda es cuestión de acierto y error. Pero ¡Ay, Zeñó! Es que hay algunas que mejor no metan a la loteria, porque va a tener que devolver el dinero ellas…. Aquí está lo más granado de la Gala del Cine español. Ver para creer.

 

CANDELA PEÑA DE JUAN PEDRO LÓPEZ

Lo de esta mujer es de traca. Siempre elige las tallas mal y los estilismos con los ojos cerrados al parecer. Alguien debería decirle que los pantalones “pesqueros” y ese flequillo debieron de quedarse en los noventa y no pasar al nuevo milenio. Esa pose de tobillo a punto de la luxación es de no hayarse con tacones por falta de practica. “Si no saber torear, pa que te metes Manolete”

SILVIA ALONSO DE TERESA HELBIG

Pues fíjate tú que estaba en la duda de si ponerla en esta lista o en la de mejores vestidas, pero el caso es que tenía como una comezón, un déjà vu extraño…..¡Hasta que se hizo la luz! Ya se a que me recuerda; tiene cierto parecido  al mono aquel mítico de Salomé en Eurovisión.  Y claro, ya solo podía pensar: “Solo quiero que me digas que está pasando, que estoy temblando de estar junto a tiiiiiii….”

SILVIA ABASCAL DE ARMANI

¡Precioso la mitad del vestido de Silvia oye! La mitad derecha concretamente; tan elegante en terciopelo negro y manga larga y ajustada… La otra mitad es un despropósito de superposiciones de espumillón  escuchimizado de los chinos o de los descartes del trastero y mucha silicona caliente….Que es lo mismo que debió esnifar la estilista que le dijo que ese clutch le iba a la perfección. Dramas de las divas modernas, que se dejan embaucar por cualquiera.

MARÍA LEÓN DE JUANJO OLIVA

Como marcarte un DIY para los Goya y que no se te vaya de presupuesto. Materiales: albornoz de hotel (si lo sustraes, 0 euros),  Nórdico de plumas de Ikea (50 euros), Sandalias de la farmacia de Cómodopié (60 euros aprox.) y papel albal (2.5 euros). El procedimiento es fácil. Cortamos las mangas al albornoz, rompemos el edredón para sacar el relleno de plumas, que pegaremos por toda la base con silicona caliente (intentando no respirar mucho, que se ve que coloca), hacemos un moño de origami con el papel albal y lo pegamos en los zapatos. !Ea, lista! Niña, baja que está aquí ya el taxi.

CRISTINA RODRIGUEZ DE EMILIO  SALINAS

Yo no se si el de al lado será el marido o un primo, pero tiene una cara de circunstancia el pobre….Y no es para menos. Por donde empiezo…Empezaré por decir que esas costuras “casi” nunca quedan bien y menos si los tejidos y texturas son tan diferentes entre sí. Las dos partes con su continuidad no hubieran estado mal, pero esta mezcla me hace cortocircuito cerebral y me vuelve el tic de ojo.  ¿Y que me decís del moño estilo tricornio? Otra reminiscencia del pasado que debería haberse quedado allí. ¡Que ni los civiles lo llevan ya, por amor de Dios!

INGRID GARCÍA JOHNSON DE SYBILLA

Este año, SS.MM. de Oriente, me han traído un detalle la mar de practico; unas pezoneras de silicona (¡oich, otra vez!) para no ir sacando los ojos a la gente por la vida. Por lo demás no está tan mal aunque bastante sosa y el detalle de los timbres antiguos lo estropea todo.

KITI MANVER

No se quien vistió a Kiti, que por cierto de maquillaje y peinado estaba estupenda, pero debió hacerlo su peor enemigo. Estamos de acuerdo en que Kiti no es ya ninguna adolescente caprichosa necesitada de protagonismo en las alfombras rojas, pero de ahí a convertirla en una monja en un día de permiso, va un trecho. Horrible esa falda sobaquera con corte evasé a medias y esos zapatos con hebilla. Esperemos que el menos las medias no fueran de calcetín…

ANABEL ALONSO

Hasta que no se nos quite esa manía de vestir de comunión de pueblo y celebración posterior en carpa ad hoc; no hay nada que hacer. Parece que lo llevamos en el ADN, virgen santa… Pero si es que hasta tiene el salpicón de aceite de los muslitos de cangrejo (canapé estiloso donde los haya) en la mega lazada… Un NO rotundo para Anabel y su traje de purpurina que por cierto no se de quien es, pero se quedó descansando.

CRISTINA BRONDO DE TERESA HELBIG

Otra que no acertó con la talla fue Cristina Brondo con este saco de terciopelo de color indefinido. Parece lo de la prueba del vestido aquel que cada uno veía de un color. Yo a veces lo veo gris, a veces rosa y hay veces que no quiero ni mirarlo. Entre esos bolsillos como de bata del Primark y esos puños para meterlos en la sopa de marisco, no me gana la verdad.

EMMA SUÁREZ DE LORENZO CAPRILE

De todos es sabido que a los diseñadores reales como a los pintores de cámara en el siglo de oro, se les queda el sambenito de sosos y aburridos. Está claro que a la vista está. El vestido es de esos que ni miras en una percha, como mucho pones mueca de; ¿habrá alguien que se ponga esto? Pues si, si la hay. El color es feo, el corte poco favorecedor y la pedrería no tiene sentido, aunque cierto es que la pose de ella tampoco ayuda.

Y hasta aquí el repaso de los Goya, próximamente llegan los Oscar con sus luces y sus sombras y tampoco se van a escapara, no os preocupéis…

Besos, Petra

 

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