Decía Bukowski que si debías esperar durante horas, o minutos siquiera delante de la máquina de escribir o del papel en blanco, no merecía la pena escribir. Que debía fluir como una catarata, debía salir disparado como una bala de cañón. En todo eso estoy de acuerdo amigo, pero te voy a contar un secreto:…